Recuerdo este día.
Estaba en un muelle de madera en Buenavista, con la mirada en la laguna, pensando en todos los lugares que había recorrido, en todas las personas que había conocido y en todo lo que había aprendido a través del movimiento.
En ese momento no lo sabía, pero ese fue el día en que decidí construir lo que con el tiempo se convertiría en Reset Retreats.
Todavía no tenía nombre. No estaba pensando en construir un hotel ni en crear un retiro de bienestar tradicional. Quería crear un lugar donde la gente pudiera reunirse para entrenar, moverse, aprender unos de otros y vivir algo diferente.
El movimiento ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria.
Empezó con la disciplina y el entrenamiento físico que viví en el ejército. Con los años, eso se transformó en más de 15 años explorando distintas disciplinas de movimiento: calistenia, capoeira, muay thai, artes aéreas, buceo, flexibilidad, movilidad y otras formas de expresión física.
Cada disciplina me enseñó algo distinto.
El muay thai me enseñó disciplina y resiliencia. La capoeira me mostró una hermosa relación entre música, cultura, comunidad y movimiento. Las artes aéreas desafiaron lo que entendía por fuerza, equilibrio, coordinación y todo lo que el cuerpo humano es capaz de hacer.
Y en algún punto del camino me di cuenta de que el movimiento era mucho más que condición física.
Era libertad. Creatividad. Curiosidad. Descubrir lo que tu cuerpo puede hacer, sin importar tu edad ni tu experiencia.
Era sentirse con vida.
La idea que lo cambió todo
En mis viajes visité centros de entrenamiento, academias y retiros por todo el mundo. Algunos eran lugares extraordinarios, rodeados de paisajes hermosos y llenos de maestros y alumnos talentosos que compartían la pasión por el movimiento.
Pero había algo que no dejaba de notar.
Muchos de esos destinos estaban increíblemente lejos.
Si querías pasar tiempo entrenando en un entorno tropical hermoso, muchas veces tenías que viajar al otro lado del mundo, a lugares como Tailandia o Bali. Eso significaba vuelos caros, viajes largos y un nivel de compromiso que no era realista para todos.
Y no dejaba de preguntarme:
¿Por qué alguien tendría que viajar al otro lado del planeta para vivir algo así?
México ya tenía mucho de lo que hacía especiales a esos destinos.
El Caribe. Las lagunas. El clima tropical. La comida increíble. La riqueza cultural. La calidez de la gente. La música. La belleza natural.
Y para muchos viajeros de Norteamérica, estaba a solo unas horas.
En ese muelle, en enero de 2019, empecé a imaginar un lugar distinto.
Un lugar donde alguien pudiera despertar en medio de la naturaleza, disfrutar un buen desayuno, practicar yoga, aprender straps aéreos, entrenar capoeira, remar por la laguna, descubrir algo nuevo de su cuerpo o simplemente pasar una tarde sin hacer absolutamente nada.
Un lugar donde no tuvieras que ser atleta para participar.
Donde los principiantes pudieran aprender junto a practicantes con experiencia. Donde artistas e instructores de todo el mundo pudieran venir a compartir lo que saben, no solo con los alumnos que nos visitan, sino también con la comunidad local.
Donde el movimiento, el arte, los viajes y la cultura pudieran encontrarse de forma natural.
Más que un centro de entrenamiento
También quería crear algo que fuera más allá del entrenamiento.
Porque sé lo que es que la rutina diaria te atrape.
Despertar. Ir a trabajar. Sentarte en una oficina. Cumplir con responsabilidades. Ganar dinero. Pagar cuentas. Repetir.
En algún punto de esa rutina, olvidamos darnos tiempo para nosotros mismos.
Olvidamos lo bien que se siente moverse sin preocuparse por el rendimiento. Pasar tiempo al aire libre. Platicar sin mirar el reloj. Sentarse junto al agua y escuchar el viento.
Y a veces olvidamos que no siempre tenemos que estar haciendo algo productivo.
A veces solo necesitamos permiso para simplemente ser.
Eso es lo que quería que este lugar ofreciera.
Ven a entrenar duro si eso es lo que amas. Desafíate. Aprende de personas increíbles. Prueba algo que nunca hayas hecho.
Pero también tómate el tiempo de respirar.
Disfruta el calor. Siente la brisa del Caribe. Come la comida local. Mira cómo la lluvia avanza sobre la laguna. Conoce gente de otros lugares. Vive la cultura y la naturaleza que te rodean.
Y si quieres pasar una tarde entera en una hamaca sin hacer nada, también está perfecto.
Aquí debe haber espacio para todo.
Un lugar para artistas, maestros y la comunidad
Una de las partes más importantes de mi visión siempre ha sido reunir a las personas.
Quiero que Reset Retreats sea un lugar donde artistas del movimiento, instructores y personas creativas de todo el mundo puedan compartir lo que saben.
Donde un instructor de aéreos invitado pueda presentarle a alguien las artes circenses por primera vez. Donde un maestro de capoeira pueda compartir la música, la historia y el movimiento de su disciplina. Donde la gente de la zona tenga la oportunidad de vivir actividades a las que de otra forma quizá nunca tendría acceso.
No quiero que este sea un lugar que simplemente existe dentro de una comunidad.
Quiero que aporte a esa comunidad.
Que cree oportunidades para la gente local, apoye a los negocios de la zona, celebre la cultura mexicana e impulse intercambios significativos entre visitantes y vecinos.
Porque creo que algunas de las experiencias más valiosas vienen de las personas que conocemos y de lo que aprendemos unos de otros.
De una idea a Reset Retreats
Esa foto se tomó en enero de 2019, antes de la pandemia, antes de los años de planeación, antes de la construcción y antes de que existiera el nombre Reset Retreats.
Lo que empezó como la idea de un centro de entrenamiento de movimiento y movilidad poco a poco se convirtió en algo mucho más grande.
Un lugar para entrenar. Un lugar para descansar. Un lugar para crear. Un lugar para reconectar.
Y a pesar de toda la planeación y los retos de hacer realidad esta visión, el propósito original nunca ha cambiado.
Quería compartir algo que me ha dado tanto a lo largo de mi vida.
La alegría del movimiento. La libertad de explorar. Las amistades que nacen entrenando. La experiencia de descubrir otras culturas y otras formas de vivir.
Y el recordatorio de que la vida es más que trabajar, ganar dinero y correr siempre hacia lo siguiente.
Reset Retreats es mi manera de reunir todas esas experiencias en un lugar hermoso y hacerlas accesibles para más personas.
No tienes que ser aerialista ni atleta, ni tener mucha experiencia viajando.
Solo necesitas ganas de vivir algo nuevo.
Ven a aprender. Ven a entrenar. Ven a descansar. Ven a conocer gente. Ven a redescubrir algo de ti que quizá habías olvidado.
O simplemente ven a disfrutar de estar aquí.
Ese fue el sueño que tuve en aquel muelle de Buenavista, en enero de 2019.
Y es el sueño que sigo construyendo hoy.
Te doy la bienvenida a Reset Retreats.
Muévete. Respira. Explora. Simplemente sé.
